Entrevista a Themo Lobos en La Hora.cl

Themo Lobos: "A mí me gusta decir que soy pintamonos"


Andro tenía seis años y se encaramaba en el escritorio de su padre mientras éste dibujaba.
-Themo, ¿por qué no tienes una fábrica de caramelos?

-¿Por qué, hijo?

-Porque el papá de un compañero tiene una fábrica de dulces y todos mis amigos lo quieren.

-Ah, es que yo trabajo en otra cosa.
Al día siguiente:
-Themo, ¿por qué no tienes una fábrica de juguetes de plástico?
-¿Por qué, hijo?
-Porque el papá de un compañero tiene una y es muy popular.
Al otro día:
-Oye Themo, ¿tú eres Themo Lobos, el dibujante?
-Sí hijo, ¿por qué?
-Porque la profesora me dijo que tú eras el que dibujaba a Mampato ¡¡¡y ahora todo el colegio quiere ser mi amigo!!!
La anécdota refleja la vida que ha llevado el dibujante chileno famoso por haber popularizado a Ogú y Mampato y a otra veintena de personajes de historietas desde los tiempo de El Peneca. Sentado en el estudio de su casa en Concón dice que "nunca persiguió la gloria", parafraseando al poeta Machado. Hoy, con 82 años recién cumplidos, acaba de reeditar la compilación con lo mejor de Máximo Chambónez y hay una exposición dedicada a su obra.
"Me gusta decir que soy un pintamonos, claro que cada vez dibujo menos, ya no tengo el ímpetu de antes, más que mal tengo siete mil páginas dibujadas, lo que es una enormidad, sin contar portadas, pósters e ilustraciones. Y ahora que se está relanzando parte de mi trabajo, no tengo necesidad de dibujar cosas nuevas", cuenta Themo recostado en su mecedora. A su alrededor las paredes tapizadas de libros -cerca de cinco mil- e historietas, premios y fotografías.
Cerca de treinta personajes (Alaraco, Máximo Chambónez, Pimpín, Ferrilo, Homero, Michote y Pericón, Nick Obre y toda la saga de Mampato), nacieron de la pluma de este hombre que ante todo piensa que comunicar es educar y que siempre documentó las viñetas de sus creaciones.
"Tenía 17 años cuando entré a La Nación con Ferrilo y Homero; como me pagaban lo vi como una profesión", dice. Sus referentes fueron el dibujante belga Hergé (Georges Remi), responsable de Tintín el Aventurero; y los dibujos de Coré (Mario Silva Ossa), "mi ícono artístico. Dibujaba en El Peneca, nunca le dieron el premio nacional, era genial, para mí es el mejor ilustrador de América".
Su primer dibujo fue robado por un colega. "Lo explotó bastante bien, un día en una comida todos lo encararon por lo que había hecho y para terminar con el conflicto yo se lo regalé oficialmente". Luego sería él el beneficiado con un personaje: Eduardo Armstrong le regaló a Mampato, "puse como condición hacer mis argumentos. Por eso siempre aclaro que yo soy su padre putativo", aclara.
- Ogú sí que es suyo...
- Claro, apareció en el capítulo de Mampato en la Prehistoria. Cuando en el próximo número sale Mampato junto al marcianito cabeza de huevo, empiezan a llegar las cartas preguntando qué pasó con Ogú. Entonces decidí dejarlo para siempre, es un personaje entrañable, los niños se encariñaron mucho con él.
-¿Qué le pareció la película de Mampato?
- Me gustó la animación, de todos modos tiene una metida de pata bastante fea debido a las ideas de los directores que porfían por hacer cambios: la parte en que la niña dice 'aloha" y los pascuenses no conocen la ele; ellos dice "iorana". Conseguí también que no pusieran palmeras con cocos porque en la isla no hay.
-¿Ha pensado llevar al cine otra historia de este personaje?
- No, porque no pagaron un centavo de derecho de autor, la vendieron en todas partes, se compraron un edificio para instalar un estudio de animación y a mí me dijeron que la película no había tenido ganancias, no quise hacer pleito ni meterme en disputas, fue no más, pero no di mi autorización para hacer ninguna otra.
-¿Su relación con los jóvenes?
-Lo paso bien con ellos, les doy buenos consejos. Me da rabia ver talento que no tenga dónde desarrollarse, no hay revistas, no tienen dónde trabajar. Por mucho que haya Internet y que estén medio enviciados, los niños de todos modos prefieren las historietas, las leen, las releen, se quedan dormidos con ellas... hacer esto es mejor que ganar el premio nacional, porque las revistas quedan y los premios se olvidan.

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