viernes, 24 de enero de 2014

Centro Cultural Palacio de La Moneda celebra sus 8 años con cine gratis: este domingo "Isidora"

Con diversas actividades el Centro Cultural Palacio de La Moneda celebrará este fin de semana sus ocho años de vida. Entre ellas se incluye el cine gratis. El domingo 26 de enero, a las 19:15 horas, se exhibirá, en forma completamente gratuita, el premiado largometraje documental "Isidora", que narra la vida y obra de la dramaturga chilena Isidora Aguirre (1919-2011). La película fue dirigida por Nicolás Superby y Christian Aylwin y cuenta con la producción ejecutiva de Gilberto Villarroel.

Esta semana, "Isidora" ha estado en cartelera en la Cineteca como parte de un ciclo dedicado a los mejores estrenos de 2013. Este viernes 24 y el sábado 25 hay funciones a las 19:15 horas. Las entradas tienen un valor de 2 mil pesos para público general y de mil pesos para estudiantes y público de la tercera edad.

Más detalles sobre las actividades de este fin de semana en el siguiente link:
http://www.ccplm.cl/sitio/2014/8-aniversario-actividades-gratuitas-vinilofest/

domingo, 19 de enero de 2014

"Isidora" en el cine: toda esta semana, a las 19:15 hrs, en la Cineteca Nacional

Continúan esta semana las funciones del premiado largometraje documental "Isidora" en la Cineteca Nacional, en el Centro Cultural Palacio de La Moneda. La película, escogida por la Cineteca como uno de los mejores estrenos de 2013, será exhibida en funciones diarias esta semana, desde el lunes 20 al domingo 26 de enero, a las 19:15 horas. El filme documental, dirigido por Nicolás Superby y Christian Aylwin, está dedicado a la vida y obra de la dramaturga Isidora Aguirre, autora de clásicos como "La Pérgola de las Flores", e incluye recreaciones de escenas clave de sus principales obras, interpretadas por un gran elenco de actores chilenos.Hasta ahora ha recibido cuatro premios, entre ellos el de Mejor Largometraje Documental Nacional en el Festival Internacional de Documentales FEDOC Coquimbo 2013.

lunes, 13 de enero de 2014

La gloria de Tintín: el Musée Hergé por dentro





(Desde Lovain-la-Neuve, Bélgica, por Gilberto Villarroel, editor de InteriorDIA y miembro de la Agrupación de Narrativa Gráfica, ANG).

Imposible resistirse a la tentación, estando en el norte de Francia, de cruzar la frontera para visitar el Musée Hergé, en Bélgica.

El viaje en automóvil a través de la autopista desde Valenciennes es rápido, pero la señalización es escasa en la ruta hacia Lovain-la-Neuve. Apenas un par de indicaciones durante el camino. Pero habiendo hecho la búsqueda primero en Internet y en los mapas camineros de Michelin, no es tan difícil. De todos modos hay que estar atentos para no pasar de largo, especialmente cuando un letrero abrevia el nombre a LLN. En cambio, quienes llegan  en tren desde Bruselas bajan en la estación de Lovain-la-Neuve, se encuentran con la señalización apenas salen y, en menos de cinco minutos, con una pasarela de madera que los deja directamente frente a la entrada principal del museo, apropiadamente enmarcada con una viñeta gigante de Tintín (caminando en un muelle, imagen extraída del álbum “El cangrejo de las pinzas de oro”) y con la firma de Hergé en el frontis.

En cambio, quienes llegamos desde la carretera tenemos que estacionar a un par de cuadras, subir una loma a través de un acceso compartido con ciclistas y pasar junto a un prado sobre el cual reposa el museo. Visto desde lejos, parece un barco a punto de zarpar. O una nave encallada junto a un bosque. Ninguna indicación en el costado, aunque, al divisar la tienda, con todos los souvenirs de Tintín en el interior, sabemos que hemos llegado al lugar correcto. Una discreta puerta, construida así a propósito, despierta la curiosidad e invita a ingresar, como si uno estuviese formando parte ya de una aventura.

Todo ha sido cuidadosamente planificado en este edificio cuya arquitectura se debe a Christian de Portzamparc (autor, entre otras obras, de la Ciudad de la Música, en París), quien no dejó nada al azar para honrar la creatividad del dibujante belga Georges Remi (1907-1983), conocido en todo el mundo como Hergé.

Cada volumen del museo tiene un color y reproduce líneas que aluden a alguna de las creaciones de Hergé, aunque de manera sutil, pues su viuda, Fanny Rodwell, no quería que el artista fuese identificado solamente con Tintín. Así, el cuadriculado del cohete de los dos álbumes del viaje a la Luna (“Objetivo: la Luna” y “Hemos pisado la Luna”), aparece acá citado en discretos tonos azules y no en un tablero rojo y blanco, como en el cómic. Es justamente en esta sección donde, una vez que se ha pagado la entrada (nivel 1) y recibido la audio-guía en el idioma que el visitante escoja, se aborda un ascensor, como quien sube a un cohete, para llegar hasta el tercer piso (nivel 3), donde empieza el recorrido, en orden descendente.

La vista desde arriba hacia el otro lado, en dirección a la ciudad y la estación de tren, es sorprendente, porque lo que hay es un bosque, absolutamente integrado al espacio del museo. Armonía, belleza, líneas claras, como en los cómics de Hergé.

Tal como se indica en el catálogo de 475 páginas -que se puede adquirir, por casi 50 Euros y en distintos idiomas, en la tienda del museo- la vida se Hergé se presenta dividida en tres secciones:

1.Un hombre del arte, en el nivel 3, donde se inicia el recorrido.

2.Los mundos de Tintín, en los niveles 3 y 2, siempre descendiendo a través de escaleras.

3.Un clásico del Siglo XX, en el nivel 2.

Toda la exposición se encuentra repartida en un total de 11 salas:

1.Antesala.
2.El recorrido de una vida.
3.Un hombre de imágenes.
4.Las creaciones múltiples.
5.Una familia de papel (los personajes).
6.Cine: las referencias. Auditorio para ver películas.
7.El laboratorio.
8.El museo de etnografía.
9.El jefe del estudio Hergé.
10.El gabinete de los dibujos.
11.La gloria de Hergé.

Imposible describir toda la muestra en un espacio tan pequeño. Ya lo dije, el catálogo del museo tiene 475 páginas y vale la pena agregarlo a la maleta.

Algunos apuntes de detalles que llamaron mi atención durante el recorrido:

1.La versatilidad de Hergé. Viajero, dibujante publicitario, creador de numerosos personajes, coleccionista de arte moderno, son muchas las facetas de este artista que salen a la luz en la muestra. Al final, no sorprende tanto verlo tuteándose con Andy Warhol, quien pintó su retrato, o saber que los estudios Disney le enviaron un “Mickey de honor”, tal vez arrepentidos porque cuando él, muchos años antes, quiso trabajar con ellos, nunca le respondieron. Personalmente me emocionó saber que trabajó junto a Edgar P. Jacobs, el creador de Blaker & Mortimer, otro cómic belga que los niños de la generación “Mampato” leímos en Chile, en esta recordada revista, en los años 70 (al igual que Bernard Prince, de Hermann, y tantos otros).

La expo le hace honor a su versatilidad y hay documentales, música a tono con los paisajes y épocas que describen sus cómics, fotos en 3D, juguetes, portadas antiguas, maquetas, testimonios de filósofos y pensadores contemporáneos sobre el contenido de sus libros, bocetos, planchas originales,  y el borrador de “Tintín y el arte-alfa”, publicado en 1986 como obra póstuma. De nuevo, todo está bien pensado. Hay taburetes para que los más chicos, como mi hijo de 3 años, puedan manipular por sí mismos los visores que permiten mirar fotos de paisajes exóticos en 3D, que son las locaciones en que transcurren las aventuras de Tintín. Ver la sonrisa de un niño después de haber vivido esa experiencia es algo impagable.

2.La gloria de Hergé. No se entiende sin la caída en desgracia previa. En este caso, una vez terminada la Segunda Guerra Mundial, cuando es citado a los tribunales por su conducta pasiva durante la guerra. Aunque es exculpado, la pasa muy mal. Está deprimido, su madre muere en un asilo para pacientes con problemas psiquiátricos, no tiene pega. Realiza trabajos publicitarios, piensa en emigrar a Sudamérica. El editor belga Raymond Leblanc –miembro acreditado de la resistencia- lo ayuda y, en la primavera de 1946, le propone fundar un semanario juvenil con el nombre de Tintín, personaje del cual viene publicando historias desde 1929. Hasta la fecha, los álbumes de Tintín han vendido más de 200 millones de ejemplares en todo el mundo y han sido traducidos a las principales lenguas. Toda la polémica que rodeó a sus primeras obras: las acusaciones de racismo contra el álbum “Tintín en el Congo”, el sufrimiento de los chinos bajo la ocupación japonesa en “El loto azul” (el personaje Tchang existió en la vida real, era un estudiante de arte amigo de Hergé y varios años después volvieron a reunirse; Hergé homenajeó esta amistad en “Tintín en el Tíbet”) , la mirada paternalista al Tercer Mundo, todo encuentra su espacio de debate y análisis. Nadie le saca el poto a la jeringa y queda claro que el propio Hergé desistió de retocar y corregir algunos álbumes tempranos, como “Tintín en el país de los soviets”, para que quedasen como un documento que reflejaba su trabajo en una época determinada.

3.El estilo propio. Encontrarlo es lo más difícil para cualquier artista. Revisando los archivos de Hergé queda claro que supo armar la ecuación de inspiración/transpiración y que la transpiración ocupó un lugar importante, investigando a fondos sobre temas científicos para dar más realismo a sus relatos y usando su sentido del humor para construir personajes entrañables, como el profesor Tornasol, científico excéntrico o “sabio loco” inspirado en el físico suizo Auguste Picard, a quien se parece muchísimo, al menos físicamente. Finalmente sus obras poseen, como elementos unificadores, una gran belleza, una armonía de diseño que impregna todo el universo de Tintín y de sus otras creaciones. Y detrás de eso no hay otra cosa que un profundo humanismo. Por eso su obra es ya un patrimonio mundial. De todos modos, hay que tener cuidado con los franceses y los belgas, que se cabrean un poco cuando uno pronuncia Tintín en vez de “tantán” y que no soportan que los latinoamericanos llamemos Hernández y Fernández a Dupond y Dupont (en el museo hay dos sombreros, amarrados a una cuerda, que los visitantes se pueden poner para estar un rato en el lugar de estos torpes detectives).

A la salida, aunque es temprano, ya se ha hecho de noche. Es invierno. El museo cierra a las 17:30 horas, pero los amables encargados de la recepción nos dan dado datos de “picadas” para ir a buscar tartas de queso con verduras y para degustar cervezas locales en la ciudad cercana de Nouvelles. Bajo un cielo claro, asoma la luna. Disparo una última foto, para encuadrar a este museo, que parece un barco a punto de hacerse a la mar, junto a esta misma Luna sobre la cual, gracias a la imaginación de Hergé, Tintín caminó en 1954. El resto es silencio o, en mi caso, cerveza...

Esta semana: siguen las funciones diarias de "Isidora" en la Cineteca.

Continúan esta semana las funciones del premiado largometraje documental "Isidora" en la Cineteca Nacional, en el Centro Cultural Palacio de La Moneda. La película, escogida por la Cineteca como uno de los mejores estrenos de 2013, será exhibida en funciones diarias esta semana, los días lunes 13, martes 14 y miércoles 15, a las 16:30 horas. Luego, volverá a ser programada del 20 al 26 de enero, en funciones diarias a las 19:15. El filme documental, dirigido por Nicolás Superby y Christian Aylwin, está dedicado a la vida y obra de la dramaturga Isidora Aguirre, autora de clásicos como "La Pérgola de las Flores", e incluye recreaciones de escenas clave de sus principales obras, interpretadas por un gran elenco de actores chilenos.Hasta ahora ha recibido cuatro premios, entre ellos el de Mejor Largometraje Documental Nacional en el Festival Internacional de Documentales FEDOC Coquimbo 2013.

viernes, 10 de enero de 2014

Pixar pa´l que lee!



DESDE PARÍS. Por Gilberto Villarroel, editor de InteriorDIA y miembro de la Agrupación de Narrativa Gráfica, ANG.

Parafraseando al slogan (finito) de la última Feria Internacional del Libro de Santiago –“Filsa pa´l que lee”- iniciamos este relato de la exposición “Pixar, 25 años de animación”, que se está desarrollando en París hasta el 2 de marzo. No nos quisimos quebrar mucho la cabeza, pues el título de la expo en París es bastante sobrio, pero contundente. No todos los días se celebra un cuarto de siglo haciendo cine de animación.

El lugar en que se realiza la muestra merece, por sí solo, una mención. Se trata del Art Ludique-Le Musée, ubicado frente al Sena, a pasos de la estación de trenes Austerlitz, en pleno París. Sus creadores lo definen como “el primer espacio museal del mundo consagrado al arte contemporáneo del entretenimiento”. El lugar tiene acceso desde la calle (Quai d´Austerlitz 34) y también a través de una terraza techada que corre junto al río y que está envuelta en una estructura verde serpenteante que pareciera jugar a mantener el equilibrio sobre el borde del agua.

-Los diseños, pinturas y esculturas realizados por los artistas que marcan nuestro imaginario e influencian la cultura de nuestro siglo disponen, de aquí en adelante, de un lugar de exposición a la medida del genio de sus creadores, donde sus producciones son admiradas por el mundo entero. La exposición “Pixar, 25 años de animación”, ilustra perfectamente esta excepcional riqueza artística – señalan los organizadores en los folletos promocionales.

Esta muestra fue presentada por primera vez en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA) y ha sido complementada después con imágenes de los filmes más recientes de Pixar.

La visité junto a mi hijo un domingo, a la hora de almuerzo, para no tener que hacer una fila demasiado larga. La estrategia resultó exitosa. Había solamente tres personas antes que nosotros en la cola.

Mi hijo, que tiene 3 años, iba con una sola obsesión en la cabeza: ver a Rayo McQueen, el protagonista de la película “Cars”. Y la exposición cumplió sus expectativas, con bellas acuarelas, bocetos y con storyboards que, al final del recorrido, dan vida a “Artscape”, un cortometraje en 3D que se proyecta en una sala de cine dentro del mismo circuito de la muestra. Decir cortometraje es poco. Los organizadores lo definen como “una instalación audiovisual”. Sobre una pantalla con formato de cine, se ve un gran mural que simula un fichero donde alguien ha pegado los storyboards y bocetos de todas las películas de Pixar. La cámara realiza un recorrido a través de los storyboards, se detiene en alguna viñeta, hace un zoom-in en ella, empezamos a ver todos los detalles del dibujo en 3D, sin necesidad de anteojos ni de ningún aparato pues la proyección misma logra el efecto, y, de a poco, el dibujo comienza a cobrar vida mediante el movimiento. La música acompaña el desarrollo de una escena y vemos a algunos personajes, como el mismísimo Rayo McQueen o la familia de “Los increíbles”, todavía a nivel de boceto, realizando una acción que nos recuerda algo que ya vimos, completamente terminado, en alguna de las películas de esta casa productora. Es como estar asistiendo al momento del parto de la idea, pero con más gracia que la de un making of, pues aquí la música y el montaje van creando emociones y el paso de una película a otra mantienen vivo el interés del espectador. Los niños más pequeños, como el mío, gritan a viva voz el nombre de sus personajes favoritos, cuando los ven aparecer en algún rincón de la pantalla, al interior de una viñeta. Hermoso.

A través de bocetos, pinturas, collages, esculturas y modelos digitales, la muestra se estructura en torno a los mismos tres grandes ejes que guían el trabajo de los filmes de animación de Pixar, tal como los ha definido su director creativo, John Lasseter: la historia, los personajes y el Universo dentro del cual se desenvuelven. La santísima trinidad de un film exitoso. Cada uno puede jugar a buscar y encontrar a sus personajes favoritos de películas como “Monsters”, “Cars”, “Toy Story”, “Up”, entre tantas otras. Para recibir a los visitantes, una pantalla gigante muestra pequeños puntos animados que, uniéndose mediante líneas, van dando forma a imágenes tridimensionales que representan el acabado estudio que se realiza de cada personaje (esqueleto, músculos, piel, pelo, gestos) antes de llevarlo a la pantalla grande.

A la entrada de la expo, una acuarela que lleva la firma de John Lasseter, fechada en 1986, muestra la lámpara de escritorio que, como un personaje con vida propia, se inclina para mirar una pelota y que se convertiría después en el logo animado al inicio de los créditos de todos los filmes de Pixar.

Cada vez que escucho el nombre de John Lasseter me viene a la memoria la imagen de mi amigo Abraham López, cineasta español, a quien conocí en el año 2002 en el taller de dirección y guión de Pascal Aubier en la Escuela Internacional de Cinte y TV de San Antonio de los Baños, en Cuba. Dentro de aquel taller, Abraham organizó, como actividad extra-programática, una charla sobre cine de animación y la comenzó hablando sobre John Lasseter. Abraham ha trabajado en varios proyectos, entre ellos el DVD de canciones infantiles de Miliki, que mi hijo no se cansa de ver debido a lo pegajosas que son las canciones (en Chile las conocimos en los 80 en la voz de “Los bochincheros”). Este año 2014 Abraham y todo su equipo de colaboradores están nominados al Goya, el máximo reconocimiento del cine español, por su corto “Blue & Malone, detectives imaginarios”, que mezcla el trabajo de actores con dibujos animados en 3D.  Este es sólo un ejemplo de las personas que, de una u otra manera, ya sea como espectadores o como realizadores, han sido inspiradas por el trabajo de Pixar, entre otros creadores contemporáneos.

Una de las estrellas de la expo es “le Zoetrope”, un juguete desarrollado en Estados Unidos en 1867, considerado un antepasado del cine. Varias figuras animadas están dispuestas en hilera dentro de una bandeja circular. Por ejemplo, Woody, el vaquero de “Toy Story”, aparece montado en su caballo, que va dando brincos que lo hacen saltar sobre su silla. Son varias figuritas, y cada una tiene una leve variación en el movimiento. Es como ver la secuencia de un storyboard, pero esculpida. Al girar la bandeja, las luces que la alumbran comienzan a parpadear (como las luces estroboscópicas en una discoteca) y se produce la ilusión del movimiento. El personaje cobra vida y vemos el movimiento completo, de una sola vez, sin interrupciones. Todo esto dentro de una caja transparente, con una música circense, en una habitación a oscuras. Y sobre la bandeja hay varios personajes, cada uno ejecutando una acción distinta. Es como estar en una feria del Siglo XIX. Hipnotizante. Mi hijo vio la secuencia completa una docena de veces. Salió de la sala y volvió a entrar.  Esta instalación se llama “le Zootrope Toy Story” y está inspirada en una similar creada por el Museo Ghibli (del maestro Hayao Miyazaki) en Mitaka, Japón.

Al final del recorrido, una escultura gigante de Sully, protagonista de “Monsters” -una de las películas animadas que debo haber visto con mi amigo Abraham en las maratones de cine que me organizó una vez en su departamento en Madrid- acompaña a un mesón donde se exhiben todos los souvenirs del caso, catálogo de la muestra incluido.

A la salida del museo, una fila de unas ciento cincuenta personas nos permitió comprobar que fue una decisión acertada saltarse el almuerzo para ir a la muestra. Turistas de todo el mundo esperaban su turno y en la fila se escuchaba incluso algún “¿cachái?”. Luego, una caminata sobre la terraza de madera a la orilla del Sena, que para mi hijo también era un espacio de juego, lo que demostró haciéndome que lo persiguiera durante largo rato antes de poder llevarlo hacia Notre Dame, donde abordamos finalmente el Metro para seguir recorriendo esta ciudad sorprendente, donde, según me contó la encargada de un cineclub, durante cada semana del año se estrenan por lo menos 15 filmes de diferentes países del mundo.






jueves, 9 de enero de 2014

Desde hoy, "Isidora" regresa a la Cineteca Nacional

Desde hoy, el premiado largometraje documental "Isidora" regresa a la cartelera de la Cineteca Nacional en el Centro Cultural Palacio de La Moneda. La película, escogida por la Cineteca como uno de los mejores estrenos de 2013, será exhibida en funciones diarias del 9 al 15 de enero, a las 16:30 horas. Luego, volverá a ser programada del 20 al 26 de enero, en funciones diarias a las 19:15. El filme documental, dirigido por Nicolás Superby y Christian Aylwin, está dedicado a la vida y obra de la dramaturga Isidora Aguirre, autora de clásicos como "La Pérgola de las Flores", e incluye recreaciones de escenas clave de sus principales obras, interpretadas por un gran elenco de actores chilenos.

martes, 7 de enero de 2014

Así es la exposición de Astérix en la Biblioteca Nacional de Francia



(Desde París. Por Gilberto Villarroel, editor de InteriorDIA y miembro de la Agrupación de Narrativa Gráfica, ANG) Público de diferentes nacionalidades y de todas las edades visita, cada día, la exposición “Astérix à la BnF”, en la Biblioteca Nacional François Mitterrand, en París. La muestra estará abierta hasta el 19 de enero de 2014. Para quienes tuvimos la suerte de estar en París por estos días fue todo un privilegio poder asistir a este recorrido a través del universo de un personaje que se mantiene vigente durante tantos años y que ha saltado varias veces del cómic a la publicidad (en la expo hay juguetes, loncheras y antiguos envases de yogurt con los personajes en la etiqueta), al cine de animación y, también, al cine tradicional con actores de renombre.

A la entrada, en el hall de la BnF (así abrevian los parisinos el nombre de la biblioteca), una réplica gigante de Obélix, el amigo fiel de Astérix, recibe a los visitantes. Le tomé varias fotos a mi hijo de 3 años junto a esta escultura, pues dentro de la exposición las fotos están prohibidas y los guardias de seguridad te lo recuerdan, amablemente, a cada rato. Alrededor de Obélix hay, a manera de ambientación, jabalíes y barriles de tamaño natural.

Luego se ingresa por un pasillo, que lleva a diferentes salas, y que pasa junto a la librería de la BnF, donde hay todo tipo de souvenirs. En una de las salas se accede a la muestra, que refleja el éxito de una serie con 34 álbumes publicados –por estos días en todas las tiendas se presenta “Astérix y los pictos”-, traducidos a 111 lenguas y con ventas de 350 millones de ejemplares a través de todo el mundo, según consigna la revista “Chroniques”, editada por la BnF.

La donación realizada por Albert Uderzo de 120 placas originales correspondientes a tres álbumes diferentes –“Astérix el Galo”, primer título de la serie, publicado en la revista “Pilote” a partir de octubre de 1959, “La hoz de oro” y “Astérix entre los belgas”- da un brillo especial a este homenaje.

“Chroniques”, de distribución gratuita entre los visitantes, reproduce una entrevista a Albert Uderzo, donde cuenta cómo surgió Astérix:

-En 1959, estábamos creando una nueva revista, “Pilote”, y nuestro jefe quería que sus hijos leyeran cómics relacionados con nuestra cultura, como una reacción contra el cómic americano, que era el dominante en aquella época. Nosotros habíamos pensado en “Roman de Renart”, una leyenda muy antigua, pero uno de nuestros colegas nos dijo que eso ya había sido hecho. Teníamos el apuro y fue en ese momento en que pensamos en “nuestros ancestros los galos” y recordamos las enseñanzas de la escuela.

El resto es historia y se puede apreciar debidamente en la exposición montada por la BnF, bajo la curatoría de Carine Picaud.

Tres elementos llamaron mi atención durante el recorrido:

1.Reconocimiento a los autores. Desde el comienzo, las imágenes de Albert Uderzo (descendiente de inmigrantes italianos) y René Gosciny (descendiente de inmigrantes ucraniano-polacos), en grandes ampliaciones fotográficas, reciben a los visitantes. También hay videos de antiguas entrevistas, que se proyectan en pantallas y que incluyen simpáticos efectos especiales, que aluden a las onomatopeyas de los cómics que los autores van mencionando durante la conversación. En otras fotos aparecen junto a conocidos dibujantes franceses y belgas, que han dejado su huella en el cómic mundial. En un rincón de la sala, se recrea el escritorio de Gosciny y la mesa de dibujo de Uderzo, con objetos de fines de los años 50, cuando comenzaron a escribir esta historieta o “bande dessinée”, como le llaman los franceses al cómic. También hay un muro que da cuenta del fenómeno editorial de “Astérix”, con portadas de sus álbumes en diferentes idiomas que corresponden, además, a años diferentes.

2.Multiplicidad de formatos. Los chilenos estamos acostumbrados a la austeridad en las exposiciones de cómics. Todavía somos pocas las editoriales que usamos apoyo audiovisual, como Booktráilers en las redes sociales, o que lanzamos simultáneamente el eBook junto con los títulos impresos. Por eso, resulta refrescante ver cómo la curatoría de la BnF no deja ningún recurso de lado (para eso los franceses destacan por su inversión en la cultura) con el objetivo de llegar a todo tipo de público. Por ejemplo, hay reproducciones de planchas de “Astérix”, colocadas sobre un tótem a la altura de las manos de un visitante adulto, que tienen impresos los dibujos y diálogos y, sobre ellos, un relieve en Braille para que los discapacitados también puedan disfrutarlas. En otros muros hay paneles con viñetas que muestran las notas musicales de canciones aludidas en las diferentes aventuras de “Astérix”. Debajo, unos audífonos. Se presiona la viñeta que uno desee, te pones los audífonos y escuchas la canción. A mi hijo le encantó. En otras esquinas hay pequeños taburetes, ubicados frente a pantallas de video que reproducen clips de las películas de “Astérix”, ya sea animadas o con famosos actores.  También hay, en otros muros, pequeños recuadros con viñetas que, al ser desplazados de izquierda a derecha, permiten conocer el nombre y el afiche de películas famosas aludidas en las viñetas de “Astérix”, como el filme “Cleopatra”, protagonizado por Elizabeth Taylor. Los afiches aparecen debajo de las viñetas, para que el visitante pueda comparar el parecido. Hay recuadros con anacronías de la serie, que forman parte del humor de “Astérix”. ¿Había papas en las tierras visitadas por Astérix, como Bélgica, o llegaron a Europa después, tras el descubrimiento de América? Así se puede contextualizar mejor qué cosas forman parte de una realidad histórica y cuáles son propias de la ficción. Maniquíes a tamaño natural muestran soldados romanos completamente equipados, armas de los galos, monedas de la época romana (objetos facilitados por importantes museos) y esculturas de jabalíes con largos colmillos (el plato favorito de Obélix). El recuento histórico es bastante honesto. En una esquina, ocupando una pared completa, se aprecia una reproducción del cuadro “Vercingétorix rinde sus armas a los pies de César”, pintado en 1899 por Lionel Royer. El cuadro es hiperrealista y representa la rendición de los galos (año 52 antes de Cristo), algo impensable para personajes como Astérix y Obélix. Pero así es la vida y, hasta el día de hoy, existe en París, en el barrio de Montparnasse, cerca de la estación de trenes, una calle pequeña que lleva el nombre de Vercingétorix.  De todos modos, los galos no han desaparecido. Es cosa de ir al supermercado en cualquier ciudad del norte de Francia y observar las caras de personas comunes y corrientes para jugar a adivinar, entre los rostros de largos bigotes rubios o de cabelleras colorinas, quién podría ser Astérix y quién podría ser Obélix.

3.Actividades complementarias. La muestra amplía su alcance a través de una serie de actividades diarias, como conferencias y proyección de películas, programas por la BnF. Los visitantes también reciben un librito de 16 páginas, de distribución gratuita, con juegos para niños. Se cumple así con el espíritu de otros clásicos europeos, como “Tintin”, que se anunciaban “para niños de 7 a 77 años”. En el caso de esta muestra, podemos dar fe de que resultó atractiva tanto para un niño de 3 años como para su padre de 49. Y vimos a turistas de diferentes edades, comentando en sus idiomas, con miradas cómplices, sus hallazgos en la exposición.


Una vez recorrida esta colorida  muestra, es posible adquirir en la librería el catálogo de la exposición, que tiene un valor de 35 Euros y que se titula “Astérix de A à Z”. Y, por supuesto, todos los álbumes de la colección de estos clásicos del cómic mundial.