Batman vs Superman

Aprendí a leer con el Silabario Hispanoamericano, mi papá me enseñó cuando yo tenía 4 años. De ahí pasé a los cómics, entre ellos Batman y Superman. Empecé a dibujarlos en historietas originales, en una época en que no existía el concepto de fan fiction ni menos Internet (al menos no para uso civil). Cuando postulé a la Escuela Experimental Artística y fui aceptado, sufrí una gran desilusión cuando los profesores no quisieron ver mi portafolio de cómics, con personajes propios (150, en total). Querían algo más "artístico". Así que les di la espalda, me fui al Liceo de Aplicación, para seguir una educación humanista, con profesores laicos, que editaban sus propios libros, lo cual me dejó una huella profunda, y empecé a dibujar en la revista del colegio, aunque después me pidieron que también escribiera crónicas y reportajes. Alguien sugirió que podría dedicarme a eso y así fue como llegué a una de las dos escuelas de periodismo que había en Chile, con un lote de gente que quería hacer cine aunque las escuelas de cine estaban cerradas y con profesores excelentes, como Ricardo Larraín y Hugo Miller, que nos enseñaron alquimia y a mirar más allá de los muros de la UC. Pasaron años para que la revista Time tuviese en su portada un cómic de Lorenzo Mattotti, o escogiera entre las mejores cien novelas del Siglo XX a "Watchmen". Así que en algún momento pude volver a editar revistas y libros, ya no en viejos cuadernos Orión sino en papel couché, trabajando con artistas profesionales, como editor y/o guionista. Cine, TV, cómics, novelas, al final la cosa es narrar historias. Todavía lo disfruto. Y disfruto también lo que hacen otros.

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