martes, 31 de enero de 2017

El Musée de la Bande Dessinée de Angoulême abrió sus puertas para nosotros

La culminación del trabajo de la misión comercial chilena de autores y editores que viajó a Angoulême con el apoyo de ProChile, de la DIRAC y del CNCA fue la visita al Musée de la Bande Dessinée. El museo forma parte de la Cité Internationale de la Bande Dessinée et de l'Image, al igual que la Bibliothèque, que guarda 43 mil álbumes de cómics para jóvenes y adultos), la sala de cine y la Librairie.

El día en que visitamos el museo estaba abierta al público la exposición de Will Eisner ("Spirit").

El consejero científico del museo, Jean-Pierre Mercier, nos llevó, bajo estrictas medidas de seguridad (entrada sin equipaje y prohibición de hacer fotos) hasta un subterráneo climatizado y con luz especial en el cual se conservan originales de dibujos realizados por artistas desde el siglo XIX (antecedentes de las actuales historietas) hasta obras de artistas contemporáneos como Moebius, Hergé, Kirby, Hogarth, Calvo, Sempé y otros.

Los editores y autores chilenos varias veces nos emocionamos al contemplar estas obras, muchas de las cuales habíamos leído durante la infancia y adolescencia, y nuestros "oooohhhh" y "aaaahhh" de admiración se mezclaban con los de Jean-Christophe Menu (co-fundador de la editorial francesa L'Association en 1990 y de L'Apocalypse en 2012 y jurado del Festival Internacional de Angoulême 2017), de la curadora de cómics de la Universidad de Columbia, de una agente de arte y otros invitados especiales del museo a cuyo grupo Jean-Pierre Mercier gentilmente nos sumó.

La visita nos permitió conocer de primera mano las condiciones en que desarrollaron sus obras grandes creadores del cómic mundial, los problemas de conservación que enfrentan algunas de ellas, la manera en que el museo adquiere y clasifica dichas obras y, por encima de todo, el enorme cariño con que estos profesionales especializados cuidan este patrimonio cultural mundial.

Después de tres horas de este emocionante y didáctico recorrido a través de la historia del cómic mundial, regresamos a la feria, que en ese momento cerraba su versión 2017, y que estuvo marcada por grandes hitos para la historia del cómic chileno: la presentación del catálogo trilingüe de 100 títulos destacados de los últimos diez años, escrito por Carlos Reyes y Claudio Aguilera; la conferencia que dimos en francés y español los creadores y autores de la delegación (Carlos Reyes, Claudio Aguilera, Bernardita Ojeda, Abel Elizondo, Rodrigo Elgueta, Rodrigo López y Gilberto Villarroel), presentando nuestras obras a público y especialistas en la feria, la presencia que tuvimos en el stand de Chile (primera vez en Angoulême, atendiendo el francés, inglés y español) con el catálogo y con libros en español que fueron revisados y en algunos casos adquiridos por el público, al tiempo que escritores e ilustradores firmaban obras o dibujaban a los asistentes y, por último, las reuniones y contactos que realizamos con editores de Francia, Alemania, Estados Unidos y otros países y con comunicadores y profesores de mediatecas y medios especializados, además de curadores como el director del Museo de la BD de Bruselas, Bélgica.  Todo esto sin contar el enorme intercambio cultural que significa conversar libremente con creadores y editores de otros países, conocer de cerca el nivel de la industria editorial de las grandes editoriales de Francia y Bélgica y la presencia de editores de todo el mundo en el Mercado de los Derechos de Autor. Además, la visita a la Maison des Auteurs fue el primer paso para estudiar posibles convenios de colaboración para que creadores chilenos puedan postular a becas para desarrollar sus proyectos en Angoulême. ¡Un festival que jamás olvidaremos!








lunes, 30 de enero de 2017

El Espacio ParaBD en Angoulême

El espacio ParaBD en Angoulême fue, hasta ayer, el paraíso de los coleccionistas, donde era posible encontrar de todo: desde libros usados hasta grabados y reproducciones firmadas por sus autores. La gente se sentaba a leer en los pasillos, muchas familias llevaban a sus niños, y la vista panorámica de la ciudad era espectacular. De esta manera, el festival se encargaba de llegar a todo tipo de público, no solamente a los especialistas de la industria.
















Terminó el Festival Internacional de la BD de Angoulême, pero todavía queda mucho que contar

Terminó el festival internacional de BD de Angoulême y hoy dejamos esta hermosa ciudad, en mi caso rumbo a París. Pero aún tenemos muchas novedades para contar, entre ellas nuestra visita al Museo de la BD, donde vimos originales de los más grandes artistas de todos los tiempos y compartimos con artistas y estudiosos del cómic de talla mundial. Pronto.

domingo, 29 de enero de 2017

Guionistas, ilustradores y editores de cómic chilenos visitaron la Maison des Auteurs en Angoulême

Imágenes de nuestra reunión en la Maison des Auteurs, en Angoulême, donde su directora, Pili Muñoz, y uno de los artistas residentes, Olivier Baez, nos recibieron cordialmente y con mucha calidez nos invitaron a recorrer el lugar, a conocer su funcionamiento y las instalaciones en medio de las cuales los artistas de la BD desarrollan sus procesos creativos. Primeros pasos para fomentar el intercambio de información con Chile, para que los profesionales del cómic chileno también puedan postular a sus concursos, a través de convocatorias públicas y, en el futuro, conseguir también el apoyo del gobierno chileno. En este lugar se han desarrollado también proyectos de películas animadas, como "La tortuga roja" y "Mi vida como Zucchini (courgette)", ambas nominadas al Oscar como Mejor Película Animada.












jueves, 26 de enero de 2017

De 10 a 19 horas funcionó hoy el primer stand de Chile en Angoulême: gran interés del público por los títulos chilenos

Esta tarde, a las 19 horas de Francia, hemos completado la primera jornada en el stand de Chile en Angoulême, para dar a conocer los cien títulos nacionales incluidos en el catálogo editado por ProChile en inglés, francés y español, una selección de las publicaciones de los últimos diez años realizada por Carlos Reyes y Claudio Aguilera. Hemos repartido versiones impresas y digitales del catálogo a editores, encargados de mediatecas, profesores y medios de comunicación. También hemos difundido los títulos de las editoriales seleccionadas a través del concurso de ProChile (cuya convocatoria compartimos anteriormente vía Facebook y Twitter). Mucho interés del público por los cómics chilenos. Mañana el catálogo será presentado oficialmente, como parte de las actividades del festival.

A la hora de almuerzo fui a ver la exposición de Hermann. Admiré en vivo planchas originales de "La fortaleza de las brumas" y "Guerrilla para un fantasma", entre muchas otras. Con luz baja y prohibición de fotografiar, por supuesto. Abajo, en la librería, Dios mismo (Hermann) estaba dando entrevistas, mientras los visitantes compraban nuevas ediciones de sus libros. Las mías están todas en Chile, todavía...












miércoles, 25 de enero de 2017

Esta tarde vi a Dios; estaba en Angoulême

Esta tarde vi a Dios. Lo vi encarnado en la figura de un hombre de 83 años, dos más que mi padre, de gran vitalidad, como mi padre, que llegó a la estación de trenes de Angoulême rodeado de una comitiva que esperaba para llevarlo directamente a la inauguración de la exposición de sus viñetas. Me enteré porque yo había bajado cinco minutos antes del tren y vi que un taxista lo esperaba con su nombre escrito en un cartel: Hermann. Sonreí, porque ese nombre me conectó de inmediato con mi infancia, con las historietas de Bernard Prince, un ex agente de la Interpol que recorría el mundo en un yate, junto a dos amigos entrañables, siempre metiéndose en líos: golpes de Estado, revoluciones y catástrofes naturales. Descubrí el placer de la lectura con aquellas historietas, publicadas en español en la revista Mampato, que siempre incluía en sus páginas cómics de Francia y Bélgica, además de los autores chilenos. Tenían el sabor de la aventura y el ritmo trepidante del cine. Decidí esperar en la calle, aunque había cero grados, para ver a Hermann aunque fuese a la distancia.

Recordé que para el terremoto de 2010 estaba en el Cajón del Maipo, en Santiago, de vacaciones, junto a mi pareja, Anne, quien ya tenía pocas semanas de embarazo de nuestro hijo, Gaëtan. Yo estaba insomne, leyendo "La fortaleza de las brumas", una de mis historietas favoritas de Bernard Prince, antes que la tierra comenzara a moverse. Recordé que, unos años después, mi suegra me regaló en una Navidad los tres volúmenes belgas de las ediciones integrales de Bernard Prince. Y, años más tarde, un volumen unitario, con una aventura inédita. Cómics, películas, telefilmes, radioteatros y mi primera novela, "Cochrane vs. Cthulhu" (mayo de 2017, Random House Mondadori) en la que incluí un guiño a "La fortaleza de las brumas", han intentado rescatar algo del ritmo de éste y de otros grandes contadores de historias que dejaron una huella en mi vida, como tantos otros dibujantes chilenos y extranjeros de "Mampato", revista que mi papá me compraba cada semana. Me daba la plata y yo corría hasta el quiosco a buscarla.

Mi hijo de seis años ha heredado ese gusto por la BD (cómic). No podía ser de otra manera, si estaba sentado en las rodillas de Gabriel Aiquel cuando revisamos las pruebas de imprenta de "Calcetín con papa".

Anoche, en nuestro pequeño departamento en París, mi hijo leía un cómic de Lucky Luke y se reía con las torpezas de los Dalton. Hoy, en las calles de Angoulême, vi una pared completa de un edificio pintada con estos personajes y pensé en él. Pensé en la paciencia de Anne, sobrepasada a veces por el esfuerzo de editar, en ocasiones por cuenta propia, libros en los que hay más cariño que planes de negocios.

Esta tarde, como miembro de la primera misión comercial chilena que llega a Angoulême, gracias a una gestión de ProChile, mientras montábamos el stand empezamos a desembalar las cajas con algunos de nuestros títulos. Ahí estaban "Civiles No Identificados", de Rufino, una de las plumas que desafió a Pinochet en plena dictadura a través del humor, editado en un tomo compilatorio por Midia, con Teresa Vial, por nuestra cuenta y riesgo. Ahí estaba "El modelo de Pickman" (2009), con dibujos de Gabriel Aiquel y Christian Luco, basado en el relato de H.P. Lovecraft y en la película "Chilean Gothic" (2000), ganador del Fondo del Libro, exhibido en una exposición sobre novela gráfica en la biblioteca del Museo Vasco de Arte Contemporáneo, en Vitoria, en 2014, "Calcetín con papa", de Gabriel Aiquel, ganador de un Fondo del Libro, y "Abandona toda esperanza", que hicimos con el mismo Gaico por nuestra cuenta. Ver a Chago González, su alter ego, al centro de un pendón con monos chilenos, y ver dos páginas de "El modelo de Pickman" en una de las paredes del stand me hicieron recordar con tanto cariño a estos artistas chilenos, aperrados y talentosos, que se esfuerzan por llevar al papel sus sueños aunque después sufran dolor de espalda... y de bolsillo.

Pensé en nuestras pyme, en toda la gente que nos ayuda, en Carla, en Jorge, nuestro contador, en nuestras familias, en mi pareja, Anne, en mi hijo, Gaëtan, en mi hermana, Sandra, y sólo tengo palabras de cariño para todos, por la generosidad con que apoyan la aventura de editar libros en un país donde la gente lee, en promedio, un título al año, para las vacaciones. Seres queridos que ayudan a "mantener al lobo afuera, en la puerta", como dice uno de mis escritores favoritos, Bernard Cornwell. Pensé en los seguidores fieles de los cómics, que van de feria en feria en Chile, y nos saludan con los ojos brillantes, como si estuviesen esperando la confirmación de que pronto lograremos parir otro título, porque ya compraron todo lo que se edita y quieren seguir leyendo más.

Mañana, por primera vez, presentaremos un catálogo en español, inglés y francés, escrito por Carlos Reyes y Claudio Aguilera, con una selección de cien títulos chilenos de los últimos años. Hay viudos, guarenes, monstruos, oficinistas, civiles no identificados, diseñadores sin futuro, figuras históricas como Allende, vistazos al interior de los sueños de Raúl Ruiz y toda una fauna de personajes que representan lo mejor o lo peor de lo nuestro. Mientras montábamos, un editor alemán, que llega por cuarta vez a la feria (sí, hay cómics en alemán), nos pidió un ejemplar del catálogo, que le entregaremos felices mañana.

Haremos turnos para atender el stand, para mojar la camiseta y representar lo mejor posible a todos nuestros colegas chilenos, mostrar lo que hacemos en un par de charlas y ojalá abrir nuevos mercados y audiencias para nuestra incipiente industria del cómic nacional, que alguna vez, en otros años, vivió una época dorada, con grandes creadores que nos enseñaron a soñar, un virus del cual todavía no nos curamos.

Abrazos a todos desde Angoulême. El atardecer de hoy parecía un encargo hecho a Michael Mann, con tonos que iban desde al azul a un verde anaranjado. Estaremos acá hasta el lunes.