Entrevista en La Guioteca: primer avance de la secuela/precuela de "Cochrane vs. Cthulhu"


Una completa entrevista sobre mi novela "Cochrane vs. Cthulhu" publica hoy en La Guioteca el periodista y escritor Alberto Rojas ("El secreto del Dresden"). Aquí un extracto de la nota, con todas las preguntas y respuestas del diálogo:

-¿Cómo y hace cuánto surgió la idea de escribir una novela como “Cochrane vs. Cthulhu”?
-Fue un cortocircuito provocado, en este caso, por tres conductores:  uno, la investigación que desarrollaba desde 2011 para la serie documental “Lord Cochrane, Capitán de Mar y Guerra”, que dirigió Christian Aylwin y que yo escribí y produje; dos, mi gusto por la literatura de terror de H.P. Lovecraft, que mucho antes me llevó a escribir y producir una película, “Chilean Gothic” (2000) y a escribir y editar una novela gráfica, “El modelo de Pickman” (2009), ambas basadas en el cuento “El modelo de Pickman”, y tres, la impresión que me produjo ver, en 2011, en la costa occidental de Francia, la estructura de piedra de Fort Boyard, una fortaleza construida en medio de la Rade des Basques por órdenes de Napoleón y cuyas primeras bases fueron destruidas por Lord Cochrane en 1809 en un ataque con botes explosivos, que eran antepasados de los actuales torpedos. El fuerte está tan aislado que me pareció una excelente locación para una película de terror. Fue una casualidad descubrirlo cuando veraneaba cerca de ahí, en Châtelaillon-Plage. Pero cuando confirmamos que Lord Cochrane había atacado y hundido a la mitad de la flota de Napoleón en aquella misma bahía en 1809 y que debíamos filmar en esa zona parte del documental, todo calzó. Al principio lo empecé a escribir con la idea de hacer una novela gráfica, pero a medida que desarrollaba el tratamiento y los diálogos se fue convirtiendo en una novela.

-¿Cómo definirías tu novela? ¿La consideras un híbrido entre varios géneros literarios?
-Es un poco difícil de encasillar. Yo digo, un poco en serio y un poco en broma, que es una novela de capa y espada + tentáculos. Hay gente que la ha leído y disfrutado como una novela de aventuras. Tiene muchos elementos del steampunk, porque Lord Cochrane en la vida real, además de marino y parlamentario, era un inventor, como su padre, así que aproveché de mostrarlo utilizando algunos gadgets que en su mayoría existieron y que estaban muy adelantados a su época. Eso lo vuelve, además, una especie de James Bond del Siglo XIX. Pero básicamente es un homenaje a la ficción naval napoleónica, como las novelas de Hornblower, de Forester, y las de Jack Aubrey, de la saga “Master and Commander”, de O’Brian. Ambos autores se inspiraron en la vida de Cochrane, pero dieron nombres ficticios a sus personajes. Yo intenté hacer un homenaje al personaje histórico, con nombre y apellido, pues creo que lo merece. Y es, al mismo tiempo, un homenaje a la literatura de H.P. Lovecraft, un autor que ha inspirado y sigue inspirando a muchos novelistas, cineastas y autores de cómics en todo el mundo porque es verdaderamente inagotable, a pesar de que no es fácil adaptarlo. Pero hay lectores y escritores que con este libro han evocado, además, a Verne, Dumas y Salgari y es seguro que alguna influencia suya debe haber por ahí. Todos crecimos nutriéndonos de aquellos maravillosos libros de aventuras.

-Al margen de la trama ficticia, la reconstrucción de época y de personajes debió exigirte una larga y profunda investigación histórica. ¿Cómo fue ese proceso?
-Como te contaba, tuve la suerte de escribir y producir en forma paralela, a partir de 2011, el documental “Lord Cochrane, Capitán de Mar y Guerra”, que se estrenó en la TV abierta chilena en 2016 y que fue rodado en Chile, Perú, Brasil, Francia, Inglaterra, Escocia y Grecia, así que visité, en compañía de su tataranieto, Adam Bruce, que era el narrador de nuestra serie, las mismas locaciones por donde pasó Cochrane. Eso fue un privilegio. Vivo en Francia desde 2014, así que además tuve acceso a bibliotecas y a bibliografía en inglés y francés que no está disponible en Chile. Compré también algunos libros antiguos y nuevos que me interesaron. Navegué alrededor de Fort Boyard varias veces y, como el interior se utiliza solamente en verano para grabar un reality show y ha sido modificado como set televisivo, conseguí los planos históricos del fuerte y todos los libros que cuentan su historia y la de la bahía, para imaginarlo cómo hubiese sido si Napoleón lo hubiese podido terminar a tiempo. Y volví a leer a Lovecraft y a subrayar mentalmente algunas claves sobre su literatura. Hay un estupendo ensayo de Michel Houllebecq, titulado “H.P. Lovecraft. Contra el mundo, contra la vida”, que además viene con un prólogo de Stephen King. Pero lo que más me abrió la cabeza, mientras trabajaba en el documental televisivo, fue comenzar a leer novelas napoleónicas para imaginar cómo era la vida cotidiana en aquella época. Ahí descubrí todo un mundo y palpé, además, la influencia de Cochrane en la cultura popular. Piensa que el pitching de la serie sobre el fusilero Sharpe, que en TV fue protagonizada por Sean Bean, era “Hornblower en tierra”. Y cuentan que el pitching de Gene Roddenberry cuando creó “Star Trek” era “Hornblower en el espacio”. ¿Te das cuenta? ¡Lord Cochrane es el capitán Kirk!

-Libros como “Orgullo y prejuicio y zombis”, “Sentido y sensibilidad y monstruos marinos” o “Androide Karenina”, o incluso la película “Abraham Lincoln: cazador de vampiros”, se emparentan con tu obra por el ensamble de elementos reales con obras más clásicas. ¿Consideras estos ejemplos más bien un tributo o un nuevo género ya consolidado?
-No sé, creo que falta un poco de distancia para saberlo, el tiempo dirá si eran solamente modas o si se sostendrán como long-sellers por ensamblar una buena historia. La película tuvo pésimas críticas, no basta solamente con la acción por la acción o con la cita de la cita, hay que tener una historia que la sustente. Para mí, en todo sentido, ha sido una mejor referencia la serie de novelas sobre Sharpe, creada por el escritor británico Bernard Cornwell, pues disfruté mucho su lectura y vi como a partir de hechos históricos se permitía varias licencias creativas. Cornwell es además un tipo muy generoso: en su sitio web publica consejos para escribir. El mejor de todos era el más simple: “¿quieres escribir una novela? Escribe una página por día. En un año tendrás una novela”. Yo lo leí y me dije: “OK, eso haré”. Es muy difícil mantener la disciplina, pero el consejo ayudó a que me enfocase bien. Si pasaba varios días sin tener tiempo para escribir, sabía que después debía recuperar una cierta cantidad de páginas. Y si un día estaba inspirado y escribía diez páginas o dos capítulos de una sola vez, fantástico. Pero tener una meta mínima, por simple que sea, te ayuda a desarrollar un método. Algún día espero darle las gracias personalmente. Y Lovecraft, como te decía, es un autor complicado. El horror tiene que entrar de a poco en el relato y pesa mucho más la atmósfera que el detalle. Entonces, en mi caso, era fundamental que la parte histórica fuese creíble y estuviese bien reconstruida, para llevar de la mano al lector, de a poco, hacia lo sobrenatural. Es un libro difícil de mostrar a un editor, porque en los tres primeros capítulos casi no hay terror. Por suerte en Random House lo amaron y han hecho una buena labor editorial, coronada con la excelente portada de Félix Vega.

-Sin caer en el spoiler, en el epílogo se menciona que “Cochrane volverá”. ¿Ya estás trabajando en una segunda novela? ¿Tiene fecha posible?
-Decir “Lord Cochrane volverá” al final de la primera novela fue un riesgo que corrí, pero por suerte los lectores respondieron bien. El libro lleva diecinueve semanas entre los más vendidos en portales chilenos como Linio. Y escritores como Jorge Baradit, Francisco Ortega, Carlos Basso y Carlos Reyes han sido muy generosos con sus comentarios. Carlos Reyes definió así “Cochrane vs. Cthulhu” : “un homenaje al pulp, a Cochrane y a H.P. Lovecraft. Para mí, la mejor novela chilena de aventuras de los últimos años”. Guau. Me gustó mucho que Carlos viese el lado pulp, el tono de folletín por entregas que también quise darle al relato. Cuando lo escribía, pensaba que el narrador no era, necesariamente, un chileno. Habrá una segunda novela, ambientada en París en 1826, once años después de la primera historia. Lord Cochrane tiene ahora cincuenta años, viene de combatir bajo las banderas de Chile y Brasil y lo están tentando para que luche por la independencia de Grecia. Nuevamente es un fugitivo de la justicia británica y está en una crisis personal y profesional. Y comienzan a aparecer seguidores, muy poderosos, del dios Cthulhu. Esta novela podrá leerse como un unitario, un stand-alone, y, para quienes hayan disfrutado “Cochrane vs. Cthulhu”, también como una secuela, donde reaparecerán algunos personajes entrañables del primer libro, pero ahora más viejos y con más historias en el cuerpo. Lo divertido es que también será una precuela, pues una parte de ella transcurrirá en un pasado muy, muy lejano, lo que me permitirá agregar un tercer género a la mezcla. Será una sorpresa. Por ahora he disfrutado mucho el poder visitar personalmente cada locación, desde París hasta la isla de Aix, y he ido ampliando la bibliografía necesaria para mi investigación.  Y tuve que armar, para no volverme loco, una línea de tiempo de Cochrane y una de Cthulhu. La cronología de Cthulhu es monumental: ¡abarca cinco mil millones de años! Es una especie de juego, como ha dicho alguna vez Neil Gaiman, en que cada escritor le agrega un pedacito a este inquietante universo creado por H.P. Lovecraft, para seguir ampliándolo. Estoy en conversaciones con Random House para ver si podemos publicar la novela en 2018.

-¿Y a qué otro personaje de la historia chilena te interesaría incorporar como protagonista en un futuro libro?
-Por ahora espero cerrar bien el arco iniciado en “Cochrane vs. Cthulhu” con una tercera novela, que estará ambientada en Chile y que me gustaría publicar en 2019. En ella aparecerán personajes como Bernardo O´Higgins, pero el protagonista seguirá siendo Cochrane. Lo interesante es que Lord Cochrane es un personaje tan fascinante que es capaz de sostener por sí solo una novela, con o sin terror de por medio. Así que pienso que sus aventuras no terminarán ahí: Lord Cochrane volverá. También estoy preparando junto al dibujante Christian Luco un libro ilustrado. Es una obra de no-ficción, que tendrá un carácter documental y educativo, pues será una versión actualizada de la biografía de Cochrane, a la luz de todo lo que aprendí mientras hacía el documental. Se llama “Las aventuras de Lord Cochrane, Capitán de Mar y Guerra”. Espero publicarlo en 2018.

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